DURMIENDO CON EL ENEMIGO. EXPEDIENTE ANA JULIA QUEZADA

Ana Julia
Ana Julia Quezada

Según algunas teorías sociológicas se considera que la pobreza es lo que motiva la conducta criminal. Por otro lado, hay teorías psicológicas que se apoyan en los factores biológicos, genéticos, educativos o de la propia personalidad del individuo para justificar ciertas conductas consideradas antisociales.

Los comportamientos anómalos, o sea los que no están aceptados en nuestra sociedad, pueden ser identificados en distintos parámetros como el descontentamiento que el individuo sufre recurrentemente, la desadaptación a obligaciones y rutinas, la reacción desmesurada ante una situación normalizada, la pérdida de autocontrol o la incapacidad de razonar.

De este modo, se puede decir que Ana Julia Quezada, asesina confesa de Gabriel Cruz de 8 años el 27 de febrero de 2018 encaja en el perfil de alguien que proviene de una familia muy humilde y demuestra conductas fuera de lo normal de acuerdo con los testimonios de personas cercanas a esta, junto con la observación de su comportamiento, lenguaje gestual y análisis de sus factores sociobiológicos.

El progenitor de Gabriel Cruz fue seducido por esta probable psicópata, tipología histérica, con indicios psicopáticos que eluden la realidad, persuadiendo a los demás de su capacidad de desarrollar ciertos sentimientos, especialmente de aprensión y rechazo, aunque favorables a si misma, o sea, niega la evidencia y culpabilidad de sus hechos; estos individuos tienen una alta capacidad de manipulación, de ser extremadamente simpáticos y agradables, pero siempre con un objetivo, no lo hacen porque esa es su naturaleza.

Este tipo de psicopatía se caracteriza por una necesidad primaria de delinquir con tendencia violenta resultando en consecuencias fatales para sus víctimas. Necesita ser alimentada, buscando así tapar emociones alteradas e inestables.

Ana Julia, busca su comodidad, vivir cada vez mejor y tener acceso a todo sin esfuerzo. Independientemente de los medios para alcanzar sus fines, utiliza a cualquier persona que pueda serle útil en ese momento para seguir trepando en su escala deteriorada de metas.

Ha utilizado a sus parejas para conseguir mejorar su situación económica y cuando ya tenía lo que quería iba en caza de su próxima víctima.

Todo lo que fuera un estorbo a su “felicidad”, o, mejor dicho, lo que le proporcionaba satisfacción personal, como ocurría con la adquisición de bienes materiales, era un blanco para exterminar; ser de su sangre no parecía ser un obstáculo, ser menor tampoco, y ser su descendiente directo ídem.

Asimismo, compasión por sus familiares cercanos como su madre que pasaban serias dificultades no le enternecía el corazón.

 

Su hija de 4 años, según esta cayó al vacío y murió, resultando en un trágico accidente.

Al parecer debido a la convincente dramatización de la madre en choque por la pérdida de su hija, ni llegó a haber una investigación criminal como tal por desestimar en aquel momento cualquier sospecha de homicidio. Así, Ana Julia pudo seguir su carrera profesional delictiva, retroalimentándose de más víctimas.

 

La autenticidad, nobleza, transparencia, bondad y verdad son conceptos que perturban a este tipo de psicópata. Gabriel molestaba a Ana Julia, su presencia la alteraba, y si el niño le hacía algún comentario que no le gustaba eso la enfurecía y brotaba su inseguridad como mujer, como persona y remordimientos recalcados que ni la propia entiende su significado.

El modus operandi utilizado, el estado de agonía prolongado, la violencia empleada en ese momento le dieron poder, seguridad, satisfacción. Ese estado de impulsividad perverso es innato a Ana Julia y si surge la oportunidad va a cometer un delito seguro; eso le provocará “relajación” y “paz” durante algún tiempo hasta que vuelva a emerger esa necesidad.

El psicópata demuestra un encanto superficial, inteligencia normal y muchas veces por encima de la media, las mentiras patológicas son constantes, falta de vergüenza y remordimientos de sus conductas, incapacidad de aprender a no cometer los mismos errores, intentos de suicidios para llamar la atención, pero sin intención real. También la inestabilidad en su vida laboral o rutinas y la indiferencia y apatía hacia el daño provocado resumiría bien la condición de Ana Julia Quezada.

El aburrimiento puede perturbar la mente psicopática, provocando el deseo de excitación al ejecutar acciones criminales. Prueba de ello es su presencia incesante durante la operación montada por la policía, concediendo incluso entrevistas ante los medios y poniendo una camiseta del niño en la zona de búsqueda, que “curiosamente” también la acaba encontrando ella.

Esta individua tiene tendencia al victimismo y se aprovecha de su pasado donde vivió situaciones difíciles y precarias como excusa para justificar su conducta anómala.

 

Es cierto que algunos factores negativos en la vida del sujeto pueden provocar un estado de vulnerabilidad y sufrimiento que acaban condicionando ciertos comportamientos antisociales. No obstante, el psicópata es consciente de sus acciones, y puede que el medio en el cual Ana Julia Quezada promoviera ciertas conductas delictivas, pero las mencionadas anteriormente son parte de esta persona.

Muy probablemente si esta persona vuelve a tener la oportunidad, junto con un estado motivado para la comisión delictiva y se da la ausencia de vigilancia (control social), Ana Julia reincidirá y volverá al ciclo de la violencia para alcanzar sus propósitos.

 

Virgília Pires

Criminóloga y Analista de Inteligencia

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