VALORACIÓN DE LAS FUNCIONES MENTALES, Aplicación en Psicopatología Criminal

 

La dogmática de las funciones es en realidad la fragmentación del todo de la mente del individuo.

El contenido de la conciencia de cada persona es la suma de varias funciones mentales como la conciencia, inteligencia, memoria, humor,…

Hay que tener claro que la alteración en una función mental puede llevar a una disfunción en otra. Ejemplo: el humor ansioso propicia dificultades de memorización; esto ocurre ya que estas funciones no existen por separado en la mente de la persona. Uno no es en determinado momento “sólo memoria”.

En un trastorno mental notaremos que hay diversas alteraciones en las funciones mentales, como ocurre con la demencia de Alzheimer. Es una enfermedad que afecta principalmente a la memoria, pero habrán cambios de humor en el paciente como desorientación temporal o en la voluntad.

 

JUICIO DE REALIDAD

Es la capacidad de diferenciar el “yo” del “no-yo”, distinguir el origen de los diferentes estímulos ya sea intrapsíquico o extrapsíquico y de mantener criterios de realidad socialmente aceptados.

El juicio de realidad está mantenido en las estructuras neuróticas y limítrofes, no obstante en las psicóticas hay un criterio diferenciador entre estructuras psicóticas y limítrofes.

Este criterio se evalúa en tres etapas:

  1. Presencia/ausencia de alucinaciones o ideas delirantes: si en ese momento las tiene, significa que el juicio de realidad está perdido. Si ha tenido estas manifestaciones se pregunta por el significado de ellas “¿qué le parece lo que le pasó?” – si el paciente responde que no lo entiende y teme estar perdiendo la razón significa que se recobró el sentido de realidad (lo que puede ocurrir en las estructuras limítrofes), por el contrario si lo describe como algo natural, el juicio de realidad aún está perdido.
  2. Manutención de criterios sociales: si el paciente nunca ha tenido alucinaciones ni ideas delirantes se evalúa, mediante la observación o análisis del discurso, lo más extraño o absurdo de la conducta del paciente o de los afectos. Después de tener claro esto se le pregunta “yo quisiera hablar con usted de algo que he observado en nuestra interacción ¿me permite que le señale algo que me llamó la atención y que me tiene al o sorprendido, que no entiendo?…yo vi que usted estaba haciendo esto o reacciona de tal forma y esto me pareció raro ¿usted entiende que a mí me haya parecido extraño o es un problema mío?”. Un paciente con el juicio de realidad mantenido entiende que al entrevistador le resulte extraño lo que él le señaló y explica la situación mejorando el entendimiento de éste. Por el contrario, el juicio de realidad se denota perdido si el paciente no puede ver por qué a otra persona le resulte extraño cierto comportamiento.
  3. Identificar en la interacción mecanismos de defensa primitivos e interpretarlos: este paso es el más difícil. Se debe tener una visión global del paciente, tomar en cuenta su comportamiento y como responde a las preguntas del entrevistador. Las reacciones defensivas primitivas comienzan a aparecer en las estructuras limítrofes y psicóticas al pedirle al paciente que se describa y continúan apareciendo en el transcurso de la entrevista estructural ante las defensas del paciente, interpretar en el presente y ver la reacción de este. Los pacientes limítrofes mejoran con esta intervención, los psicóticos empeoran.

 

DELIRIO

Es sinónimo de SÍNDROME CONFUSIONAL AGUDO, SÍNDROME ORGÁNICO CEREBRAL AGUDO, PSICOSIS SINTOMÁTICA, SÍNDROME CONFUSO-ONÍRICO, ESTDO CONFUSIONAL, REACCIÓN EXÓGENA (BONHOEFFER).

Se define como un deterioro agudo y global de las funciones superiores. Sus datos más característicos son el deterioro del nivel de conciencia y las alteraciones de la atención/concentración. Su inicio es brusco (horas o días) y su curso, fluctuante y autolimitado, pudiendo en ocasiones persistir déficits cognitivos residuales.

Su pronóstico depende de la causa subyacente.

Existe una disfunción cerebral generalizada cuya causa más frecuente es extracerebral. Es el trastorno mental más frecuente en pacientes médicos ingresados (5-15%) sobre todo en unidades de cuidados intensivos.

Están predispuestos los niños, los ancianos, los pacientes con deterioro cerebral (Alzheimer, TCE, ACVA), los pacientes polimedicados, los que abusan de sustancias, etc.

Se inicia con un descenso del nivel de conciencia e inatención, con respuestas exageradas ante estímulos bruscos. Al principio, sólo se detectan faltas de atención, concentración y desorientación (temporal al inicio, luego espacial). Conforme se agrava, se desestructura el pensamiento (incoherente, enlentecido, de contenidos con frecuencia delirantes – persecutorios, influidos por la personalidad del paciente, transitorios y no sistematizados, y la percepción – ilusiones y alucinaciones visuales, escenográficas y fantásticas, en ocasiones también auditivas o táctiles).

Es típica la inversión del ciclo vigilia/sueño (somnolencia diurna, empeoramiento nocturno).

El estado de ánimo del paciente oscila entre lo ansioso (con despersonalización/desrealización) y lo depresivo, pudiendo parecer lábil, perplejo o asustado.

Es frecuente el déficit de memoria, con distorsiones (paramnesias) y amnesia lacunar del episodio.

La conciencia de la enfermedad suele ser escasa.

Se diferencian 3 patrones, según la alteración de la conducta (en cualquier caso, es repetitiva y sin finalidad):

  1. AGITADO: hiperactividad, irritabilidad, agitación, inquietud, hiperreactivo, síntomas psicóticos, con hiperactividad simpática (taquicardia, sudoración, taquipnea); se corresponde con el clásico “delirum” (p.ej. delirum tremens por abstinencia del alcohol).
  2. ESTUPOROSO: letargo, inhibición, inactividad, lentitud, lenguaje escaso, perseverancia, no psicosis, sin síntomas “vegetativos”; recibe también el nombre de “síndrome confusional agudo”.
  3. MIXTO: es el más frecuente, con estupor durante el día y agitación nocturna. En ambos casos, hay que hacer un diagnóstico diferencial con causas psiquiátricas de agitación o estupor (manía, depresión, trastornos psicóticos, ansiedad).    

Con estas herramientas la prevención y detección temprana de la conducta delictiva es posible.

 

By Virgília Pires

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