CASO: CRIMEN GODELLA

Factores desencadenantes en el Crimen de Godella

El pasado jueves 14 de marzo, en Godella (Valencia), se hallaron los cuerpos de dos menores asesinados con símbolos de violencia: Amiel de cinco años y medio e Ixchel de cinco meses. Se detuvieron a ambos progenitores, María Gombau y Gabriel Carvajal, como presuntos culpables del doble homicidio, siendo la madre la que confesó tras un extenso interrogatorio la localización exacta de los cadáveres de sus hijos.

María Gombau en un primer momento fue encontrada desnuda en el interior de un bidón y el padre, de nacionalidad belga, al ser preguntado por sus hijos transmitió literalmente “No se preocupen. Están todos muertos”.

 

Análisis de la conducta de María Gombau

María Gombau, procedente de una familia acomodada, seguía un estilo de vida totalmente opuesto. En su juventud participó en las protestas del movimiento del 15M (movimiento social, surgido el 15 de mayo de 2011, cuyo objetivo era mejorar el sistema democrático acabando con el bipartidismo PP-PSOE y el dominio de la banca en España promoviendo distintas reformas legislativas tanto laborales como de transparencia), siendo condenada a trabajos en beneficio de la comunidad. Asimismo, formó parte de las manifestaciones frente a la sede de las Cortes Valencianas en las que terminó detenida tras agredir, junto a otras tres personas, agentes de la Policía Nacional y condenada a 1 año y 7 meses de prisión más una indemnización de 900€ al Cuerpo Nacional de Policía.

La familia Gombau-Carvajal vivía de okupa en una casa, aunque amigos de la misma aseguran que habían instalado placas solares para disponer de agua y luz eléctrica. A causa de una denuncia de la abuela de los niños, el 11 de marzo se personaron dos patrullas de la Policía Local de Godella y de Rocafort y comprobaron que la familia vivía en buenas condiciones.

No obstante, la alarma se activó en el momento en que la madre de María Gombau recibió un mensaje de su hija diciéndole que se iba con el Creador y la alerta de los vecinos que no veían a los niños tras una fuerte discusión que habían mantenido los progenitores.

Se tiene constancia que María Gombau recibía tratamiento por una supuesta depresión postparto tras el nacimiento de Ixchel, advirtiendo la madre de la misma que hacía tiempo que desconectaba de la realidad tras dejar de tomarse la medicación.

Por otro lado, amigas de la pareja relataron que sufría una manipulación mental por parte de Gabriel Carvajal, el cual había conseguido aislarla de sus amistades en los últimos meses.

Ambos progenitores, aparentemente con trastornos mentales, tenían la creencia que el mundo estaba dominado por una secta de pederastas, turnándose para realizar guardias durante la noche y así proteger a sus hijos frente a la secta que creían que podría llevárselos.

Todos estos acontecimientos, sumado al consumo habitual y recurrente de sustancias psicotrópicas como la marihuana, podrían haber hecho que María Gombau acabara sufriendo un brote psicótico que la llevó a matar a sus hijos viéndolo como la única opción para protegerlos esperando que se reencarnaran en su cuerpo.

Atendiendo a los hechos acontecidos, María Gombau presentaría todos los rasgos característicos de padecer un trastorno psicótico de tipo esquizofrénico paranoide. Respecto a la primera patología se correspondería con la alteración de la percepción de la realidad que manifestaba la madre con el hecho de desconectar de la misma, así como el haberse aislado socialmente influenciada mayoritariamente por la manipulación sufrida por parte de su pareja. Mientras que la esquizofrenia paranoide, definida en el DSM IV-TR establece que se debe manifestar una “preocupación por una o más ideas delirantes o alucinaciones auditivas frecuentes” corroborado en la creencia de la pareja de la existencia de la dominación del mundo por parte de una secta de pederastas que se llevarían a sus hijos y por la permanencia en guardia durante las noches para evitarlo, sufriendo delirios de persecución. Así como en el hecho que María Gombau manifestara tras su detención que Dios le ordenó matar a sus hijos y de este modo se reencarnarían en su propio cuerpo y los podría proteger, síntoma de haber sufrido una alucinación auditiva.

Otro de los criterios que se tienen en cuenta para el diagnóstico de la esquizofrenia paranoide, contenido en el DSM IV-TR, es el hecho de que “no hay lenguaje desorganizado, ni comportamiento catatónico o desorganizado, ni afectividad aplanada o inapropiada”, aunque en este caso se podría apreciar un lenguaje desorganizado en el momento de la detención al manifestar palabras como “reencarnación” y “bucear” estando aún dentro del brote psicótico que la llevó de la pasividad a una subida de forma súbita de cólera e ira provocada por la discusión y esto unido a su historial clínico (consumidora habitual de marihuana, depresión postparto, aislamiento social, etc.) podría haber hecho que matara a golpes a sus dos hijos bajo la idea de estar protegiéndolos, según ella, de un mal mayor.

Ya en dependencias penitenciarias fue ingresada en la unidad de prevención de suicidios, junto a dos presas cuya función era vigilarla y acompañarla. En esa situación, María Gombau, al parecer sufrió una crisis nerviosa que la llevó a salir corriendo por el centro chillando: “Tengo miedo de matarlas a las dos, tengo miedo de matar a las dos presas”, quizás al sufrir nuevas alucinaciones auditivas que le indicaban algo semejante. Del mismo modo, se constataría que sigue sin ser consciente de la gravedad de sus hechos en el momento en que pidió ver a sus hijos estando interna en prisión instantes antes de sufrir la crisis nerviosa.

De todas formas, habrá que esperar a la finalización de las investigaciones y a la sentencia para saber si se alega al artículo 20. 1º del Código Penal para obtener la inimputabilidad por cometer el doble homicidio estando bajo un brote psicótico y no poder comprender la ilicitud de los hechos. Así como, el grado de participación y culpabilidad de la pareja, Gabriel Carvajal, una pieza clave en la investigación.

 

Cristina Juez

Jurista y Criminóloga