¿NEGLIGENCIA O TRASTORNO DE PERSONALIDAD?

El día 16 de noviembre, se dio a conocer la sentencia sobre el conocido como “Caso Serena” en la ciudad de Tulle, situada en el centro de Francia. Una sentencia que fue puesta en tela de juicio por el propio Presidente de la Corte quien comentó textualmente que “la decisión seguramente iba a decepcionar a muchas partes” y no se equivocaba con dicha afirmación. Fueron muchas las opiniones negativas sobre la sentencia del caso, y el mismo 22 de noviembre la Fiscalía de Tulle recurrió la condena por considerarla insuficiente, solicitando su revisión en segunda instancia.

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Antecedentes de hecho

El “Caso Serena” tuvo inicio el 25 de octubre de 2013 cuando fue descubierta una menor de 23 meses de edad en condiciones insalubres y totalmente desnuda en el maletero de un coche.

Rosa Maria da Cruz, madre de Serena, condenada por un “delito de acto de violencia causante de una mutilación o discapacidad permanente a un menor de 15 años”, tal y como establece el tipo penal, también ocultó el embarazo y el parto de Serena, tanto a su marido y padre de la niña, Domingo Sampaio Alves, como a sus otros tres hijos de 9, 14 y 15 años.

Serena nació el 24 de noviembre de 2011 en Brive-la-Gaillarde (suroeste de Francia), naciendo de forma solitaria y clandestina.

En un primer momento, Cruz, ocultó a Serena en el sótano de la vivienda hasta que su marido perdió el trabajo, hecho que hizo que éste pasara mucho más tiempo en casa, pasando a ocultarla la mayor parte del tiempo en el maletero del coche; un lugar donde Alves no la encontraría debido a que no conducía y por tanto no lo utilizaría.

Cruz mantuvo a su hija en el maletero de la furgoneta Peugeot 307, hasta que tuvo que llevarla al taller, donde dos mecánicos escucharon lo que les pareció una especie de gemidos y detectaron una olor muy fuerte a “muerte” que parecía salir de dentro del habitáculo. Una vez abierto el maletero se encontraron a Serena, la cual según los servicios de emergencias hubiera muerto en media hora de no ser rescatada.

 

El juicio

Maria da Cruz, durante el juicio, llegó a asegurar que no sabía que la había motivado a actuar tan negligentemente, manteniendo a la menor en un entorno insalubre y olvidándose de alimentarla durante días, afirmando que veía a Serena como “una cosa” hasta que cumplió 18 meses y le sonrió. Sin embargo, en el momento en que la pequeña fue descubierta se mostró tranquila como si fuese una “liberación”.

Por otra parte, el marido, Alves, fue descartado como imputado debido a que se pudo ratificar su desconocimiento total del embarazo y de la presencia del bebé en el vehículo. No obstante, Alves quiso defender a su esposa asegurando que era una buena madre, afirmación también corroborada por la familia de la condenada, alegando que si no hubiera querido a Serena ya la hubiera matado.

La defensa de la acusada alegó que se debía absolver a la misma por sufrir un cuadro de negación del embarazo del que no se dio cuenta hasta el octavo mes de gestación, mientras que la Abogacía General pedía ocho años de prisión.

 

La sentencia

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Rosa Maria da Cruz, de 50 años de edad, se enfrentaba en un principio a 20 años de prisión por el cargo de violencia habitual contra una menor a la cual causó daños irreversibles, aunque finalmente la sentencia fue de cinco años de prisión, tres de los cuales estarían exentos al tener en cuenta que tiene otros tres hijos de los que se ocupó correctamente. Además, el poder judicial le retiró de forma permanente la patria potestad sobre Serena permitiendo que ésta pueda ser legalmente adoptada por la familia que actualmente la acoge. A pesar de que será seguida por los Servicios Sociales durante cinco años y recibirá tratamiento psiquiátrico.

De este modo, la Corte considera que Maria da Cruz, podrá educar a sus otros tres hijos de los que se ocupó correctamente.

Aunque esta sentencia fue recurrida por parte de la Fiscalía de Tulle, y por tanto, se podría modificar la condena en segunda instancia.

 

¿Qué pasó con la pequeña Serena?

Actualmente, la menor ha cumplido siete años y vive con una familia de acogida en Corréze (centro de Francia), pero padece un severo retraso en el desarrollo que sólo le permite emitir sonidos. Esto se debe a que sufre secuelas “permanentes” tales como “un déficit funcional del 80%” y “un autismo probablemente irreversible” que según un informe judicial médico estaría directamente relacionado con las condiciones en las que se desarrolló durante los dos primeros años de vida.

 

¿Qué llevó a Rosa Maria da Cruz a actuar de forma negligente?

Se tiene constancia que un grupo de psiquiatras evaluó a la Sra. Cruz, afirmando que ésta es emocionalmente inmadura, pero “no psicótica, manipuladora o perversa”. Sin embargo, se supo que inicialmente Cruz tampoco reveló sus dos anteriores embarazos a su pareja, dando a luz a su último hijo en la escalera por sorpresa de su marido, el cual mencionó que ya tenían suficientes hijos. Asimismo, la condenada, habría experimentado traumas anteriores con un primer parto muy difícil y un segundo que fue inesperado en 2004 tras una negación del embarazo.

Cabe señalar que el trastorno de la negación del embarazo, denominado embarazo críptico o negado, es una patología reconocida como tal; la psicóloga perinatal Sabina del Río define que este trastorno “consiste en que estando la mujer embarazada, incluso en un avanzado estado de gestación, no es consciente de ello. No suele manifestar ningún malestar asociado a nivel físico, y ni siquiera los familiares y personas que la rodean perciben su estado. Anula, niega o elimina una realidad que, por diferentes motivos, para ella es impensable”. Al contrario que en el embarazo psicológico, aunque en ambos casos la mente se impone al cuerpo en la negación del mismo, realizándose una desconexión total tratándose de una patología más grave.

 

Análisis de la conducta de Rosa Maria da Cruz

Teniendo en cuenta los hechos junto con la afirmación en juicio de la condenada en la que aseguraba que no sabía qué la había llevado a actuar de esa forma, serían indicadores de que Cruz podría haber desarrollado un trastorno de identidad disociativo contenido en el DSM-IV-TR pudiendo explicar así que se hubiera comportado de una forma totalmente distinta con Serena de los demás hijos.

Es por ello que Maria da Cruz, al haber sufrido distintos traumas anteriores, relacionados con el embarazo, y al ser consciente que su marido no quería más hijos, negó su embarazo hasta que fue consciente de ello en el octavo mes de gestación, de acuerdo con su testimonio. En ese momento fue cuando posiblemente se activara una nueva personalidad en Cruz, que la llevó a actuar de forma negligente respecto a su hija recién nacida.

En el caso de una personalidad disociada cada una de las personalidades actúa de forma independiente a las otras, haciendo que Cruz se sintiera aliviada en el momento en que dicha personalidad no actuaba y por ello no recordaba tener que alimentar a su hija durante días. Además, en dicho trastorno es común la existencia de personalidades completas o sólo fragmentos, las cuales persisten sólo por períodos limitados y con un propósito específico como sería el hecho de esconder a su hija. Todo ello podría explicar que no matara en un primer momento a la pequeña Serena, debido a que en muchas ocasiones realizaba tal desconexión mediante la otra personalidad que le hacía olvidarse completamente de la menor, lo que explicaría que llevara el coche a reparar con la menor dentro. Este acto que podría considerarse como un “descuido” por parte de Cruz, estaría relacionado con el hecho de que a una de las personalidades le interesaba que se encontrara a la menor y así poder salvarla, mientras que la otra se había olvidado completamente de ella.

En base a lo explicado, se hace evidente que un punto a tener en cuenta sería el hecho de que el marido le comunicó explícitamente que no quería tener más hijos, ya que a raíz de dicho comentario Rosa Maria da Cruz podría haber desarrollado el trastorno disociativo de personalidad para negarse el embarazo, y evitar así posibles problemas dentro de la relación conyugal. Es por ello, que sorprende que se descartara a Alves como imputado, alegando únicamente que no tenía conocimiento sobre el embarazo y la existencia de su hija.

De todas formas, habrá que esperar a la revisión de la sentencia a raíz del recurso interpuesto por la Fiscalía por si se aumenta la condena o se mantiene en cinco años, tres de los cuales exentos de cumplimiento.

 

By Cristina Juez
Expert in Socio-Juridical Criminology

 

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