YEMEN. LA GUERRA EN EL OLVIDO

Yemen, un país en el Sur-Oeste de la península Arábiga cuya Historia se remonta en la antigüedad al Reino de Saba y de las rutas comerciales. De hecho, tenía el monopolio del tráfico de especias entre India y el Mediterráneo.

Según Ptolomeo, era una tierra fértil, húmeda y rica y de allí venia oro, incienso, mirra, marfil entre otras riquezas. En el año 630 d .C se establece el islam en sus tierras y más concretamente el Zaidismo, una rama del Islam Chiita.

La actual República de Yemen surgió en 1990 tras la unificación de la República Árabe de Yemen (Yemen del Norte) y la República Popular Democrática de Yemen del Sur.

Yemen del Norte alcanzó la independencia en 1918 con la partición del Imperio Otomano, mientras que los británicos mantuvieron el control en el sur del país hasta 1967, cuando nació Yemen del Sur. Los dos países se unificaron formalmente como la República de Yemen en 1990.

Un movimiento secesionista en el sur fue rápidamente disipado en una breve guerra civil en 1994. En 2000, Yemen y Arabia Saudí acordaron la delimitación definitiva de sus fronteras.

Actualmente, el Yemen comparte fronteras con Omán y Arabia saudí y es la única república en la la Península Arábiga. Además, de una vital importancia estratégica ya que limita al Mar de Arabia, el Golfo de Adén y el Mar Rojo, lo que significa zona de tránsito para el flujo petrolífero del Golfo. A pesar de ello está considerado como el país árabe más pobre.

Por desgracia, la República del Yemen, desde 2011, sufre un conflicto que nació al amparo de las “Primaveras Árabes” y que como en otros muchos casos ha traído un largo “invierno árabe” acompañado de oscuridad y tragedia.

En España ha salido a la palestra por su implicación en la venta de armamento al Gobierno de Arabia Saudí, y si ese armamento puede o no ser utilizado en dicho conflicto.

¿Pero es un conflicto civil?, ¿Es un conflicto internacional?, ¿Es un conflicto civil con injerencias internacionales?

Entender la actual situación de Yemen es tremendamente complejo, se sabe muy poco y por desgracia interesa aún menos.

Por no extendernos mucho en el conflicto podemos decir que, en 2011 con motivo de las primaveras árabes, la población altamente descontenta con el régimen corrupto del presidente Saleh sale a la calle y es reprimida violentamente por el régimen.

En 2012 se destituye a Saleh y asume la presidencia al-Hadi, su vicepresidente, pero los problemas no acabarían aquí.

En este contexto, los rebeldes huzíes conquistaron la capital de Saná en medio de las protestas de la población contra el alza de la gasolina y en 2015, disolvieron el Parlamento y Hadi se vio obligado a renunciar a su cargo, aunque más tarde logró huir a Adén y revocó su renuncia. Los separatistas del sur y las fuerzas leales a Hadi, con sede en Adén, se enfrentaron con los hutíes, leales a Saleh. Así empezó la última Guerra Civil.

Los huties, son chiíes de la minoría Zaidí (rama del islam surgida en el siglo VIII, que tiene por epónimo a un tataranieto de Mahoma, Zaid Ibn Ali [i]) y que es seguida por 1 /3 de la población yemení. Aquí entra en juego Irán y sus consecuencias en esta partida de ajedrez, ya que según Arabia Saudí estaría apoyando a los rebeldes, acusación esta que el gobierno iraní niega.

Todo ello acarrea que en 2015 la Coalición Internacional Árabe, liderada por Arabia Saudí y formada por otros países, Qatar, Kuwait, Emiratos, Bahréin, Egipto, Jordania, Marruecos y Senegal, comiencen ataques aéreos contra los rebeldes para reestablecer el gobierno de Hadi. Por otra parte, la coalición recibe apoyo logístico de los servicios de inteligencia, incluso alguna operación sobre el terreno oficial, reconocida por parte de EEUU, Reino Unido y Francia.

En el plano de la población civil y humanitaria, según la ONU, se está viviendo “la peor crisis humanitaria causada por el Hombre, en la que ¾ partes de su población necesita asistencia básica para sobrevivir”.

Para más desgracia, en 2017 el país fue asolado por un brote de cólera que afectó a más de un millón de personas, causando más de 2000 fallecidos, siendo muchas de las víctimas niños.

Según el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, “los civiles han sido víctimas de la violación continuada de la Ley Internacional Humanitaria” por parte de todas las partes en conflicto.

Diversos expertos del organismo afirman que se han perpetrado y se siguen haciendo crímenes contra la Humanidad por los diversos actores de la zona.

En las próximas semanas se celebrarán conversaciones de paz en Suecia entre las partes del conflicto y un enviado de la ONU, Martin Griffiths, que  se ha desplazado a la capital yemení para preparar con los rebeldes huties dicho encuentro. Y, además ha conseguido que los rebeldes acepten iniciar conversaciones para estudiar la posibilidad de que la ONU asuma el liderazgo del puerto de la ciudad de Hodeida, fundamental en la distribución de ayuda humanitaria.

Por su parte el monarca saudí, Al Saud, ha corroborado, “su continuo apoyo a los esfuerzos de la ONU para alcanzar una solución política en Yemen en el marco de la resolución 2216 del CSNU, iniciativa del Golfo, su mecanismo ejecutivo y los resultados del amplio diálogo nacional de Yemen“.

Pero, algo que nos suena tan lejos, ¿Por qué debería de interesarnos?

Por acabar finalmente con la terrible crisis humanitaria, una interminable cifra de muertos y heridos, personas sin tener que comer, entre ellas niños y bebés.

Imágenes como las que vemos en los medios informativos, de bebés y niños de corta edad malnutridos y en muchos casos muertos, no debe dejarnos indiferentes.

Se debe de evitar que Yemen sea otro estado fallido, como es el caso de Libia.

Es un país difícil, tremendamente tribal, con odios a veces exacerbados que se diluyen en la noche de los tiempos. Pero esa lucha por el poder local y nacional, puede desembocar en una lucha por el poder regional de la zona, Arabia Saudí e Irán, con repercusiones internacionales.

Y si se cae en un estado fallido, grupos terroristas yihadistas como puede ser la facción de Al Qaeda, Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), y por otro lado el DAESH, pueden apoderarse de la zona, como ya están intentando. Las agencias de Inteligencia Occidentales así lo vienen afirmando.

Desde el punto de vista estratégico, Yemen es importante por su situación en el estrecho de Bab Al-Mandab que une el Mar Rojo con el Golfo de Adén, ruta por la que pasan gran parte de los petroleros del mundo.

Por todo ello, este conflicto que es un auténtico desastre humanitario, no puede quedar en el olvido.

 

Por Carmelo Aguilera

 

[i] Luz Gómez García, Diccionario de Islam e Islamismo. Espasa, 2009.

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