MUERTE DEL LÍDER DEL DAESH, ¿Y AHORA?

El pasado jueves saltaba a las versiones digitales de los medios de comunicación, la noticia de la eliminación del líder de la organización terrorista de corte yihadista, DAESH, Abú Ibrahim al Hashimi al Quraishi.

Posteriormente por la tarde, hora española, mañana en EEUU, era el propio Presidente de EEUU quien en una comparecencia en la Casa Blanca, anunciaba que: “La pasada noche y bajo mis órdenes, las fuerzas militares de Estados Unidos en el noroeste de Siria, llevaron a cabo de forma exitosa una operación antiterrorista para proteger al pueblo estadounidense y a nuestros aliados, y hacer del mundo un lugar más seguro”. También indicó, respecto a la dificultad de la operación, «en la que se optó por desplegar fuerzas especiales en lugar de por un ataque aéreo para minimizar los daños colaterales. Sin embargo, y aunque se tomaron todas las precauciones, varios civiles perdieron la vida. No les importó la vida de sus propios familiares ni de otras personas en el edificio”.

El propio presidente Biden destacó “el acto final de cobardía” por parte del líder terrorista, al hacer detonar explosivos y matar a otras 12 personas, incluidos seis niños.

Es curioso que Hashimi al Quraishi acabara como los dos anteriores líderes del yihadismo global, tanto Bin Laden como Al Baghdadi.

Una vez eliminado el líder de la organización, liderazgo que asumió tras la inmolación del anterior líder, Abú Bakr al Baghdadi, en una operación similar llevada a cabo en octubre de 2019 por las fuerzas especiales en la provincia de Idlib, cerca de la frontera con Turquía, no queda más remedio que hacernos algunas preguntas tanto sobre el nuevo líder y liderazgo de la organización, además de sus relaciones con la otra “gran multinacional “del terror de corte yihadista, como es Al Qaeda.

– ¿Quién asumirá el liderazgo de la organización?

– Ahora que el principal foco de actuación yihadista está en África, algún líder de los grupos que operan en la zona ¿optará al liderazgo de la organización?

– ¿Se producirá una cierta descentralización de la organización, dando más libertad de actuación a los líderes de sus filiales?

El ahora eliminado, supervisaba todas las operaciones del grupo desde África hasta Asia.

– ¿Puede ser el momento de la unificación del movimiento yihadista global en una única organización en el propósito de extender la visión más extremista y sectaria del islam?

Cuanto menos resulta curioso que el escondite del líder del DAESH estuviera en una zona dominada por la filial de Al Qaeda en la zona (Hayat Tahir al Sham).

– ¿Será el momento para que de nuevo Al Qaeda intente tomar las riendas del terrorismo yihadista a nivel global?

– ¿Se producirán represalias para vengar la muerte del líder?

Hay que pensar que siempre que se ha eliminado al líder de la organización desde su denominación y origen como Al Qaeda en Iraq con el jordano Al Zarqawi en 2006; tras un ataque selectivo de EEUU, sus sucesores han optado por acciones más duras. De este modo, actuaron Abu Ayyub al-Masri, egipcio experto en explosivos y Abu Omar Al Bagdadi, aniquilados en 2010 en otra operación americana.

Sólo el tiempo nos dará respuesta a estas preguntas, y esperemos que los servicios de Seguridad e Inteligencia ya estén en ello con la finalidad última de minimizar esos riesgos que pueden acarrear consecuentemente dichas preguntas, pues el terror yihadista está muy lejos de desaparecer, tal y como ha supuesto el asalto a la prisión de Hasaka.

Carmelo Aguilera

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