LA INFLUENCIA DE LOS PARTIDOS DE ULTRADERECHA EN EL ÚLTIMO AÑO DE LA DÉCADA

Son varias las problemáticas mundiales y nacionales que surgieron en 2019 o se manifestaron con mucha más fuerza que antes y que se verán reflejadas en 2020.

El dominio de los partidos de ultraderecha no fue solo en Europa, sino en otros países como Brasil con Messias Bolsonaro -ex militar-, electo hace un año en un país que fue gobernado durante 13 años por el centro izquierdo y estuvo durante dos años de transición con Michel Temer (vicepresidente, anteriormente aliado de Dilma), debido al juicio para destituir a Dilma Rousself de su cargo de presidente en Brasilia por la supuesta mala gestión económica de 2015 y 2016.

Lula da Silva el expresidente brasileño más mediático, salió en libertad después de 19 meses de encarcelación acusado de corrupción por supuesto favorecimiento a la constructora OAS en contratos con Petrobras. No obstante, hay opiniones muy dispares en la ausencia de una base jurídica objetiva en su condena, del mismo modo que podría haber pasado con la expulsión de Dilma Rousself.

Algunas de las medidas anunciadas por el nuevo presidente, Bolsonaro, fueron acabar con la Justicia del Trabajo, que se encarga de defender los derechos laborales y reducir los conflictos entre empleador y empleado por considerar que había demasiados derechos para el trabajador. Otra de las medidas fue retrasar en dos años la edad de jubilación. También la bajada del salario mínimo interprofesional o sus acciones en contra el colectivo homosexual, junto a su actitud más impactante a nivel mundial fue la impasividad demostrada hacia los fuegos de Amazonas y su repulsa al pueblo indígena.

La decisión de salir del Acuerdo de París junto a Donald Trump y sus ideas sobre las políticas migratorias demuestran líneas convergentes entre ambos gobernantes.

En lo que se refiere a Donald Trump hemos asistido como primeras medidas emigratorias el cierre de fronteras a migrantes de origen musulmana, aunque las Cortes se opusieron. Sin embargo, el impacto social del final del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, iniciado por Obama, marcó un antes y un después en la opinión pública, desprestigiando su imagen ante el pueblo. Tampoco hay que olvidar la idea recurrente que tiene el líder en construir un muro para separar México de Estados Unidos.

Con relación a la salud, Trump retrocedió en lo implementado por el anterior gobierno en el pago de las aseguradoras para garantizar los cuidados de salud primaria a los más necesitados. Por otro lado, los impuestos corporativos con Trump se redujeron más que nunca en los últimos 17 años.

Con Trump en el gobierno desde el inicio que empezaron las renuncias forzadas de altos cargos de la Administración, despidos improcedentes y dimisiones. Además, el nepotismo evidente en los cargos de sus familiares directos es cuestionablemente aceptado.

Sus dudosas relaciones con Putin y posible “ayuda” en los resultados electorales mediante hackeo informático y otros delitos cibernéticos hasta hoy inquietan el mundo.

Desde el mandato de Trump lo más llamativo es la ruptura con Irán debido a las sanciones impuestas del primero al país por el derribe de un dron americano, aunque no fue la causa inicial de los conflictos bilaterales.

Países non gratos en América desde que está Trump en el poder son México, Irak, Siria, Libia, Sudán, Yemen, Somalia, los países bálticos y alguna controversia ha tenido con Alemania y Suecia.

El último enfrentamiento en lo que el presidente americano está involucrado es por haber ordenado la muerte del General iraní Qasem Soleimani. Según este, habrá actuado de manera preventiva para evitar eventuales ataques, aunque el peligro de una guerra en Oriente Medio por esta decisión existe hoy en día.

Contrariamente a lo anteriormente declarado por Trump, los aranceles desenfrenados que quería imponer a China se amenizaron, disminuyendo paulatinamente el déficit comercial entre ambos países, a pesar de que eso no absuelve el daño causado a los principales afectados, los comerciantes.

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La representación de los partidos de ultraderecha es una realidad también en Europa, donde Polonia encabeza la lista con el partido Ley Justicia (PiS) con 51% de representación, seguido de Suiza, Austria y Dinamarca con 33, 28 y 21%, respectivamente; el país vecino, Portugal, solo recientemente dispone de un partido de ultraderecha denominado Chega, “basta” en castellano, que cuenta con un único diputado.

España con las últimas elecciones alcanzó una representación del partido de ultraderecha de un 7% en la Cámara Baja, organismo que inviste al presidente del Gobierno, así como lo puede destituir.

Vox, el partido de ultraderecha español pasó de 24 a 52 diputados en el Congreso de los Diputados en tan solo 9 meses, donde Andalucía ganó por mayoría con 12 diputados electos.

Alguna de las medidas más polémicas de este partido en la sociedad actual es la intención de derogar leyes de violencia de género a favor de un único precepto penal de violencia doméstica.

En un Estado de derecho cuando un colectivo es considerado vulnerable, o sea goza de una situación personal que lo coloca en desventaja ante determinados sujetos y situaciones, tiene derecho a una protección superior y reforzada por parte del Estado, familiares y tutores.

El efecto disuasorio de las penas privativas de libertad va estrechamente unido al endurecimiento de las penas, valorándose la gravedad del delito equiparada a la cantidad de veces que el mismo se repite.

En el caso de la violencia ejercida por los hombres sobre las mujeres y viceversa, es un hecho real que esta violencia ocurre mayoritariamente por el hombre hacia la mujer que estableció previamente algún tipo de relación sentimental con esta o sigue teniéndola; al considerar la mujer como grupo vulnerable se tiene en cuenta que mueren muchas más mujeres a mano de hombres que al revés, y esto es una problemática social que cada vez más viene creciendo, no solo en España, pero en distintos países del mundo.

La necesidad de juzgados propios para esta delitología y penas más duras para la violencia de género es una herramienta del Estado de derecho para intentar frenar esta barbarie, no se creó para discriminar entre hombres y mujeres como defiende Vox.

Otras medidas de este partido es la conservación de la tauromaquia o caza, yendo en contra los derechos de los animales, defendiendo la tradición y cultura/raíces del pueblo.

El partido español de ultraderecha comparte ideas de supremacía del hombre hacia la mujer. Cree que no se debe ayudar socialmente a la emigración, y términos como “extranjero” y “ladrón” se usan como sinónimos. También considera que el aborto es ilegal, sin valorar las circunstancias individuales de cada madre como puede ser un caso de violación. Asimismo, considera que esta práctica no debe ser cubierta por el sistema de sanidad público.

Vox, defiende que no hay necesidad de que las mujeres estén en la política, piensa que la eutanasia no se debe permitir; este partido habla de “familia natural” para referirse a las parejas heterosexuales.

Pretenden aumentar las ayudas solo para madres españolas fomentando la necesidad de procrear como prioridad de la mujer y la de cuidar a su familia con alusión constante a la religión cristiana, de forma directa o indirecta, en su propuesta gubernamental.

La influencia de Trump es evidente en este impulso y extensión de partidos de ultra/extrema derecha por el mundo. Su poder y fuerza personal y política como líder es indiscutible.

No obstante, se denota un peligro eminente en el libre albedrío de ciertos gobernantes y líderes institucionales violando leyes, códigos penales y derechos fundamentales.

Independientemente de la ideología política de cada uno, de las creencias, religión u orientación sexual, hay normas sociales, leyes universales que se deben respetar para permitir la coexistencia y convivencia de distintos seres humanos.

Hay valores que deben de ser compartidos mundialmente como el respeto a pensar diferente y expresarse sin insultar al prójimo, el derecho a decidir por su propia vida y libertades, así como hay que tener el deber social y moral de cumplir con normas, valores sociales y éticos y acatar decisiones ajenas que no comprometan la integridad propia.

La falta de entendimiento, sentido común, lucha por intereses y objetivos comunes, que todos remen en la misma dirección y no cada uno para donde le parece mirando a metas individuales y no plurales está dando lugar a que retrocedemos y se conciban delitos como la corrupción y nepotismo que están oscureciendo el razonamiento crítico y el sentido común.

 

Virgília Pires

Analista de Inteligencia, Liderazgo y Diplomacia

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