¿VERDAD O MENTIRA? MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

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En el momento de comunicarnos con una persona usamos tanto la comunicación verbal como la no verbal.

Esta última proporciona información que quizás el interlocutor no quiera transmitir con sus palabras, pero al tratarse de una característica que puede tener un origen tanto fisiológico como del propio entorno de la persona, realmente se le hace muy difícil poder evitar algo que no puede tener bajo control. Es por ello que la comunicación no verbal es de gran ayuda en la detección de mentiras en cualquier situación.

Un 93% de nuestra comunicación se realiza mediante la comunicación no verbal

A veces, las palabras que escogemos son neutras y el verdadero sentido radica en cómo las decimos, ya que quien nos escucha va más allá del simple significado de éstas y se centra más en lo que les hacen sentir.

Albert Merhabian, científico y psicólogo iraní, determinó que las conversaciones en las que se expresaban emociones y sentimientos estaban regidas principalmente por la regla 7-38-55 consistente en que tan sólo un 7% de lo que recibe el interlocutor proviene de lo expresado verbalmente mediante las palabras, mientras que el 38% corresponde a aquello que se expresa con la voz tanto en su volumen, tono o entonación y finalmente el 55% restante atendería al lenguaje corporal proveniente de la gesticulación, postura adoptada y mirada.

La inmensa mayoría de lo que recibe nuestro interlocutor corresponde a la comunicación no verbal, es decir, a aquello que no se ha dicho con palabras pero sí con todos aquellos factores asociados al lenguaje no verbal como la paralingüística, la kinesia y la proxémica.

Si nos fijamos mejor en estos tres aspectos citados anteriormente, vemos que la paralingüística estudia todos aquellos elementos no semánticos del lenguaje, tales como: el tono, el ritmo, el volumen, los silencios y el timbre de voz; mientras que la kinesia se encarga del estudio del significado de los movimientos humanos como la expresión facial, la mirada, la postura, los gestos y la proximidad con el interlocutor. Por último, la proxémica, basada en la propuesta del antropólogo inglés Edward T. Hall, se refiere al espacio personal que guardan las personas al comunicarse entre ellas.

En pocas palabras, todos estos factores están asociados a elementos que dependen directamente de las intenciones o emociones del emisor.

 

El lenguaje no verbal, ¿herencia o aprendizaje?

Partiendo de la base que el lenguaje no verbal, es decir, la comunicación no verbal expresa sentimientos, emociones y estados de ánimo del emisor y que este hecho se produce por igual en todo el mundo, podemos encontrar la misma expresión facial y gesto para mostrar sorpresa, alegría, enfado o miedo en todas las personas, sin que haya ningún nexo común entre ellas y vivan a millones de kilómetros de distancia.

Destacar el hecho que los niños siempre se expresarán de una forma más sincera que los adultos, debido a que a medida que una persona va creciendo aprende a reprimirse psicológicamente, pierde espontaneidad y adquiere complejos que antes no tenía.

Así mismo, al tratarse de un elemento subconsciente y, por lo tanto, automático se puede llegar a modificar mediante terapias de autocontrol físico y mental.

 

¿Cómo detectar cuando nos están mintiendo?

El significante “mentir”, definido por la RAE como “decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa”, es utilizado por la humanidad para no perder algo que para ellos está en juego como puede ser el amor, dinero, trabajo, honor… Es por eso que siempre que se miente se hace por uno mismo y no por el otro.

Parece que no hay una única señal universal para la mentira, sino que habrá que atender a todos aquellos factores explicados anteriormente y analizarlos en su conjunto, debido a que no todos los mentirosos se comportan del mismo modo.

Paul Ekman, psicólogo estadounidense, se dedicó a estudiar lo que él denominó como microexpresiones faciales (pequeños movimientos faciales casi imperceptibles con una duración de milésimas de segundo y difícilmente controlables conscientemente) que sirven para detectar cuando una persona podría estar mintiendo. Mediante la vinculación entre las microexpresiones faciales y las seis emociones básicas propuestas por Ekman (alegría, tristeza, ira, miedo, asco y sorpresa) en toda una población, se llega a la conclusión que existe un expresión estándar para exteriorizar dichas emociones.

Así mismo, se podría afirmar que algunas de las expresiones más frecuentes al mentir podrían ser: bajar o esconder los pulgares, tocarse la nariz, frotarse los ojos, fingir una expresión de sorpresa por más de un segundo, tocarse el cuello, taparse la boca o comprimir los labios.

Para ilustrar mejor lo explicado, en las imágenes aportadas podemos apreciar, por ejemplo, como Silvio Berlusconi se rasca el cuello demostrando ansiedad, nerviosismo o miedo; por otro lado, Shinzō Abe al comprimir los labios muestra que en ese instante ocurría algo negativo e intentaba esconder alguna emoción básica; mientras que Juan Manuel Santos y Enrique Peña Nieto realizan gestos indicativos de estar mintiendo u ocultando información como taparse la boca al hablar o escuchar a una persona, así mismo encontramos otras respuestas similares en Teresa May, Jimmy Morales, Donald Trump y Paolo Gentiloni al rascarse la barbilla, una ceja o la boca, respectivamente.

Cabe destacar que en Jimmy Morales se dan dos señales a la vez de que podría estar mintiendo: apretar los labios y rascarse una ceja mientras baja la cabeza.

Llegados a este punto, no cabe duda de que para poder descubrir cuándo nos están mintiendo es muy importante poder determinar, con anterioridad, el comportamiento base de la persona para poder discernir entre cuando nos habla de forma honesta o cuando nos está ocultando parte de la información.

Por otra parte, tal y como establece en su libro Jack Schafer, ex-agente especial del FBI, resulta de gran ayuda realizar preguntas directas de “sí o no” para detectar aquellas inconsistencias en lo que nos puedan estar explicando.

 

Tu subconsciente puede delatar que no estás diciendo la verdad

En vista que la mayor parte de lo que transmitimos a nuestro interlocutor proviene de la comunicación no verbal vemos que un gesto o microexpresión pueden llegar a delatar que una persona está mintiendo u oculta información, siendo de gran utilidad tanto en entrevistas de trabajo, interrogatorios a sospechosos o incluso en meetings políticos.

Algo semejante sucede con una señal corporal, como cruzar los brazos y piernas, pudiendo indicar ésta una falta de compromiso o interés en lo que se está comunicando.

Más no se trata tan sólo de llegar a detectar todas estas microexpresiones faciales y gestos corporales, sino de poder analizar todas ellas en conjunto para determinar si realmente esa persona está diciendo la verdad, corriendo el riesgo de que se haya entrenado para poder reprimir su subconsciente, con lo cual se haría más difícil averiguar su veracidad.

En el momento en que se quiera transmitir un mensaje se deben medir tanto las palabras utilizadas para transmitirlo como aquellos gestos o expresiones que puedan generar cualquier confusión en el receptor o mensaje contrario a lo que se quiere expresar, siendo cada uno responsable de lo que está diciendo en realidad.

Aunque como se ha apuntado con anterioridad, por más que el ser humano intente controlar sus actos, el subconsciente siempre lo acaba delatando al no poder controlar al cien por cien los actos reflejos ni las respuestas del cuerpo a un estímulo.

Tanto es así que mediante la observación de las imágenes en las que aparecen diversas personalidades políticas a nivel mundial vemos la gran importancia de poder interpretar la comunicación no verbal, ya que en muchas ocasiones como meros espectadores nos basamos en escuchar aquello que nos dicen mediante su discurso, mientras que olvidamos aquello que nos transmiten con sus gestos y expresiones, como es el caso de estos personajes públicos que fueron captados con gestos que podrían indicar una ocultación de información.

No cabe duda de que cuando se sospecha que alguien está mintiendo, a partir de una buena investigación, se puede llegar a la mentira que se oculta tras la apariencia de una verdad.

Es por ello que resultaría interesante y de gran utilidad, la aplicación de estos conocimientos cuando interactuamos con otra persona, sobre todo dentro del ámbito de la política o en situaciones como una entrevista de trabajo o una prueba testifical en sede judicial, ya que, en ocasiones se miente o se esconde información tras un buen discurso.

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By Cristina Juez Ferrer,
WINTERMAN - Departamento de Inteligencia

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