SIRIA, 7 AÑOS DE TERROR

Ya son 7 los años que llevamos desde el inicio de la guerra en Siria. Lo que comenzó como un levantamiento pacífico en este país contra el presidente Bashar Al-Assad, terminó en un conflicto bélico que a día de hoy todavia continúa siendo una de las guerras civiles más devastadoras de los últimos tiempos.

 

¿Qué llevó a la población de Siria salir a manifestarse?

En plena situación de crisis con corrupción, una alta tasa de desempleo y la falta de libertad política unidas a una mala gestión del país y una represión constante por parte de Bashar Al-Assad, el cual subió al Gobierno en el año 2000, sucesor e hijo de Hafez Al-Assad, llevó a que la población saliera a la calle en manifestaciones.

A lo largo del mes de marzo de 2011 aparecieron las primeras consignas revolucionarias, como “Ha llegado tu turno, doctor”, refiriéndose a Bashar Al-Assad oftalmólogo de profesión, pintadas en un muro de una escuela en Daraa (ciudad del suroeste de Siria). Estos grafitis fueron realizados por un grupo de niños que acabaron arrestados y torturados por las fuerzas de seguridad del Estado; el hecho desencadenó protestas a lo largo del país, inspiradas en la Primavera Árabe que se estaba produciendo en diferentes puntos de Oriente Medio, pidiendo más derechos para los ciudadanos y un sistema democrático.

 

La respuesta del Gobierno frente a dicha “revolución”

Finalmente, la intervención de las fuerzas de seguridad en las manifestaciones, abriendo fuego contra los manifestantes y terminando con la vida de varios de los civiles, provocó que en julio de 2011 los ciudadanos salieran masivamente a las calles para pedir la abdicación del presidente Bashar Al-Assad.

A medida que pasaban los meses, la respuesta del Gobierno se volvió cada vez más represiva, por lo que los simpatizantes de la oposición empezaron a coger las armas para defenderse de las fuerzas de seguridad y finalmente poder echarlos de sus regiones.

Mientras tanto, Bashar Al-Assad prometía acabar con lo que denominaba “terrorismo apoyado por el exterior”, recuperando de nuevo el control del Estado, aunque la violencia se extendía como la pólvora por todo el país, llegándose incluso a formar diferentes grupos rebeldes con la aspiración de controlar el territorio.

 

¿Cómo se llevó a cabo la formación de los distintos bandos de la oposición al Gobierno?

En 2012 ya se podían diferenciar dos bandos: los que apoyaban al presidente y la oposición formada por integrantes Ejército Libre Sirio (ESL), grupos islamistas y yihadistas (DAESH), combatientes rebeldes moderados y seglares y el Frente al-Nusra que en sus inicios estuvo relacionado con al-Qaeda.

Fue en ese momento en el que el conflicto se extendió hasta la capital, Damasco, y a la segunda ciudad del país, Alepo.

El enfrentamiento entre la mayoría sunita de Siria frente a los chiitas alauitas (rama musulmana a la cual pertenece Al-Assad), acabó favoreciendo la entrada en el conflicto de grandes potencias internacionales.

Recientemente, en 2017, el Frente al-Nusra se juntó con otros cuatro grupos islamistas creando  Hay’at Tahrir al-Sham, el segundo mayor grupo rebelde después de DAESH que combate para derrocar a Al-Assad. Por otro lado, los kurdos (pueblo indoeuropeo del Kurdistán), apoyados por los Estados Unidos, siguen buscando controlar la parte norte de Siria.

Así, nos encontramos ante un conflicto dentro de otro conflicto mucho mayor, ya que existen diferencias dentro de la misma oposición, es decir, dentro de un mismo bando. Por lo que en la oposición encontramos una parte más extremista formada por grupos como Hay’at Tahrir al-Sham y el DAESH, en contraposición con la parte más moderada formada por el Ejército Libre Sirio (ESL) que combate contra las fuerzas de seguridad del Gobierno y los grupos terroristas islámicos.

 

¿Cómo ha afectado esta situación a la comunidad internacional?

Internacionalmente a lo largo de estos siete años, se ha ido produciendo la intervención de diferentes países.

En 2014, se inician una serie de operaciones aéreas contra el DAESH en Siria sin atacar a las fuerzas del Gobierno para hacer frente al yihadismo por parte de los Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá, Alemania, Australia, Italia, Polonia, Dinamarca y Turquía.

Mientras que en 2015 el ejército aéreo de Rusia empezó a atacar el territorio de Siria para “estabilizar” la situación sin que otras potencias internacionales, que ya estaban en el territorio, supieran de la existencia de dicha campaña; el gobierno Ruso alegó que la operación iba dirigida contra el DAESH, aunque otros gobiernos afirman que el país apoya el gobierno de Al-Assad por haber ayudado a obtener diversas victorias a las fuerzas sirias, como por ejemplo la toma de Alepo y el suministro de armamento por parte de Rusia a Siria.

Todo ello sin dejar de lado las numerosas intervenciones aéreas y terrestres producidas por parte de grandes potencias internacionales dejando una estela de muertes inocentes, la devastación del país que ha quedado en ruinas y llevando a gran parte de la población a refugiarse en otros países para poder sobrevivir al conflicto armado.

 

¿Cuál ha sido el papel de Rusia en el conflicto?

Rusia ha adquirido un papel importante a lo largo de los años dentro del conflicto en Siria.

Desde un primer momento el presidente de Rusia, Vladímir Putin, se ha sentido atraído por el territorio de Siria al tener en cuenta sus intereses tanto estratégicos como políticos y personales, por lo que ha llevado a cabo una gran inversión militar y económica en la zona.

Los principales intereses estratégico-políticos de Rusia en el conflicto estarían directamente relacionados con el hecho de la anexión de Crimea y el conflicto en Ucrania en que el mundo occidental no mostró ningún apoyo a Rusia, es en ese momento en que Putin ve una gran oportunidad de mostrar su poder dentro de las grandes potencias mundiales y frente a Estados Unidos con la intervención en Siria y su combate frente al terrorismo, haciendo alarde de ser el único que pudo encontrar una solución al terrorismo cuando nadie más veía la salida.

Militarmente, el hecho de haber intervenido en el conflicto, permite a Rusia mostrar que se trata de una potencia mundial rival directa de Estados Unidos. Además, el territorio de Siria ha permitido a Rusia desarrollar y poner en práctica nuevo armamento, además de ser un terreno perfecto para el entrenamiento de las unidades especiales de su ejército.

En materia económica, Rusia sigue siendo un país que depende del petróleo y es por ello que se acabó firmando un acuerdo de arrendamiento con Siria de 49 años, prorrogables a 25 años más, para que Rusia pudiera construir y mejorar bases a cambio del suministro de petróleo de Siria. Asimismo, Rusia ha proporcionado tanto armamento como arsenal (aviones, cazas, helicópteros, tanques, drones…) al ejército de Al-Assad.

Recientemente, en febrero de este mismo año, Rusia anunció su rechazo contra la propuesta de tregua en Siria por parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que pudiera facilitar la entrada de personal sanitario y la realización de evacuaciones médicas.

La resolución (Resolución 2401 del Consejo de Seguridad de la ONU), acabó siendo aprobada por Rusia después de semanas de espera y negociaciones por parte de la ONU, aunque durante el período de espera la zona continuaba siendo bombardeada. Aprobando, finalmente una tregua de 30 días consecutivos, durante 5 horas diarias (de 9:00 a 14:00 horas) a petición de Rusia, y sin perjuicio de que ésta pueda continuar en todo momento las operaciones militares contra el DAESH y el grupo Hay’at Tahrir al-Sham.

 

Ayuda humanitaria: una cuestión pendiente en el conflicto

A lo largo de estos siete años, la comunidad internacional ha ido ofreciendo ayuda humanitaria a Siria, aunque siempre se ha encontrado con dos aspectos fundamentales que impiden una ayuda mucho más rápida y directa: la falta de seguridad y el rechazo de Siria a recibir ayuda.

Tal y como han ido denunciando organizaciones humanitarias, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF en diversas ocasiones, hay una reticencia por parte del Gobierno de Siria en recibir ayuda. Un ejemplo, lo encontraríamos en el pasado lunes,  5 de marzo, en que los militares sirios llegaron a incautar el 70% de la carga antes de entrar en territorio de Ghuta Oriental (región de la campiña de Damasco), cuyo ejército de Siria controla el 52% del territorio. A la reticencia del gobierno sirio hay que añadirle la falta de seguridad en el territorio para poder entregar dicha ayuda, una vez ya ha pasado los controles, tal y como pasó el mismo 5 de marzo en que un convoy tuvo que irse del área a causa de los bombardeos que se estaban realizando por la zona.

 

El conflicto en Siria en cifras

Mediante un balance realizado por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) se han llegado a contabilizar 353.935 víctimas mortales desde aquel 15 de marzo de hace 7 años, entre estas víctimas, 106.390 serían civiles de los cuales 19.811 menores de edad.

Destacar también que, según datos de UNICEF, en 2017 perdieron la vida un 50% más de niños que en 2016.

Mientras que se han llegado a registrar más de 6’1 millones de personas obligadas a huir de sus hogares de Siria y más de 5’6 millones de refugiados a buscar seguridad en otros países de la región. Además de encontrarse más de 2’8 millones de personas en zonas sitiadas y de difícil acceso, según datos aportados por UNHC-ACNUR.

En cuanto a los momentos más trágicos que se han vivido recientemente los encontraríamos en las ofensivas, realizadas en febrero, en el enclave de Ghuta Oriental por el ejército de Damasco y apoyadas por aviones rusos llegándose a cobrar 200 víctimas menores (un 20% de las víctimas civiles) con un total de 1.000 víctimas mortales hasta el momento y más de 4.800 heridos en el área de Ghuta Oriental en tan sólo 15 días.

 

¿Qué nos depara el futuro de las decisiones tanto internacionales como del Gobierno de Siria?

En este punto nos tenemos que preguntar cuáles serán los siguientes pasos de la comunidad internacional y cómo reaccionará el Gobierno de Siria ante ellos.

Sin olvidar, que no sólo se trata del control de un territorio, sino que a lo largo de los años han aparecido nuevos intereses en el conflicto bélico de Siria, como por ejemplo: intereses tanto políticos como económicos y luchas de poder entre potencias como Estados Unidos y Rusia.

Asimismo, mientras no se plantee un escenario democrático, con la convocatoria de elecciones anticipadas, se seguirá en una situación de autoritarismo y radicalismo que tan sólo llevará al país a más destrucción, donde se seguirán estableciendo diferencias dentro de un mismo bando que dificultarán aún más el acercamiento de posiciones entre el Gobierno y los opositores.

Es necesaria la toma de consciencia por parte tanto del Gobierno de Siria como de la comunidad internacional para poder poner fin al conflicto.

 

By Cristina Juez Ferrer,
WINTERMAN - Departamento de Inteligencia

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